El Museo como espacio de turismo


Artigo originalmente publicado em espanhol na Revista Anaconda que é publicada em Quito, Equador.

Para el ICOM (Consejo Internacional de Museos ) “un museo es una institución de carácter permanente y no lucrativo al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público que exhibe, conserva, investiga, comunica y adquiere, con fines de estudio, educación y disfrute, la evidencia material de la gente y su medio ambiente.” Pero para la gente común museo es sinónimo de cosas viejas, en Brasil, cuando alguien comienza a hablar de sus hechos se dice “quienes vive de pasado es museo.
Los prejuicios y hasta el rechazo contra los museos, muchos no saben que hay museos de ciencias que miran también hacia el futuro, puede tener las mismas raíces que el rechazo a los libros, en la escuelas, cuando leer o visitar un museo es una tarea, y no parte del proceso educativo .
El ICOM establece la educación como uno de los fines del museo, pero, también el disfrute. O sea un museo hay que ser educativo y placentero. Pero ¿como puede ser placentera la visita a un sitio donde hay mas letreros con NO que informaciones sobre las obras? Aunque esta realidad esté cambiando, la grande parte de los museos todavía siguen un modelo europeo anterior a los cambios iniciados en la década de 60 del siglo pasado.
Muchos pueblos y ciudades se enorgullan de su museo que cuentan, en objetos que carecen de los simples cuidados, su historia, son objetos comunes, mucho de los cuales todavía pueden ser encontrados en uso en las haciendas o ranchos de la región, y hasta sendo vendido en el mercado local. Pero mismo en esos museos, colgado en la pared al lado de la reproducción de fotos están los cartelitos de prohibido fotografiar, filmar y comer, y como en ellos no hay una tienda o folletos no hay otra manera de tener un recuerdo de ese museo que tener una buena memoria.
Es verdad que gran parte de los equívocos esta asociada al facto que muchos museos nacen y funcionan sin la orientación de un museólogo, que es el profesional que se ocupa del estudio de la historia de los museos, de su sistema específico de investigación, documentación, selección, educación y, en general, de su organización interna, así como de la relaciones de la institución en su contexto social y cultural; y más raro aún los que cuentan con un museógrafo, que ponen en practica la teoría de la museografia, planeando las instalaciones del museo y sus exposiciones buscando la mejor estética para comunicarse con el publico.
Dos palabras de orden direccionan la sociedad actual, conocimiento y experiencia, la primera es aquello que Alvin Toffler llamó de la tercera ola, mientras que la experiencia que hoy sirve como adjetivo a todo — Marketing de Experiencia, Turismo de Experiencia, etc. — fue planteada para la economía por Joseph Pine – James H. Gilmore en el libro The Experience Economy.
Los museos son espacios naturales para ofertar conocimiento y experiencia, pero ¿lo saben hacer?
Los que mejor saben hacer eso son aquellos que nadie mas lo llama de museo, o sean son aquellos que supieron desacralizarse, dejar de ser catedrales, que la gente lo conoce y reconoce por un nombre sencillo, Louvre, MoMA, Guggenheim, Reina Sofia, entre esos grande el Museo del Prado es una excepción, pues no puede disociarse de la palabra museo.
Por que hay museos que son un éxito de publico y otros no, aunque muy bien organizado museologicamente y museograficamente? Porque saben trabajar la oferta educativa como una experiencia. Esa experiencia tanto puede ser dejar de ser un espectador para ser parte, como hacer parte de todo un escenario. Ir al Louvre a ver la Monalisa es toda una experiencia, aunque que la obra esté distante del suelo y con una barrera de docenas de japoneses con sus cameras fotograficas.
Para muchos del área cultural, museologos incluidos, los turistas son, con sus maquinas fotográficas, su comentarios en voz alta, violadores del templo sagrado, y asi nada hacen para atraer turistas, y los raros que llegaran lo harán porque son “gente civilizada” que verdaderamente aprecia la cultura. Esas mismas personan sonrien de oreja a oreja cuando llegan al museos los autobuses atestados de estudiantes que bulliciosos se detienen a la puerta del templo para oír las reglas de la visitación: Nada de galletas, nada de fotos, nada de tocar, nada de hablar, nada de eso, nada de aquello, y así seguirá museo adentro, cuadernos y bolígrafos en las manos la triste caravana, pero eso es educación, para eso esta el museo, aunque propiamente no esté listo para atender a los estudiantes.
Y a los turistas no se puede educar? Muchos historiadores del arte no les gusta las llamadas megaexposiciones que la gente venga desde lejos a formar filas kilometricas para ver Rodin, por ejemplo. Para esos profesionales de la cultura ir a un museo para ver solamente una obra maestra es una idea absurda. Porque uno va a la Galleria dell’Accademia. en Florencia? para ver a el David de Michelangelo. Aunque exista allá otras obras del maestro, a esos turistas solo interesa al David, la visión de la escultura casi humana es para ellos una experiencia enriquecedora, para ellos no es necesario el todo, solo una parte para comprender el todo. Raciocinan como Gegorio de Matos, un poeta seiscentista brasileño, en su obra “Ao braço do Mesmo Menino Jesus Quando Appareceo (Al brazo del mismo niño Jesús cuando apareció)
“O todo sem a parte não é todo,(El todo sin la parte nos es todo,)
A parte sem o todo não é parte, (La parte sin el todo nos es parte,)
Mas se a parte faz o todo sendo parte, (Pero se la parte hace el todo sendo parte,)
Não se diga, que é parte sendo todo.” (No se diga que es parte sendo todo”)

Aunque para el ICOM “un museo es una institución de carácter permanente y no lucrativo”, ellos necesitan de dinero para mantenerse, y muchos reclaman los dineros del turismo, aunque no necesariamente de los turistas, pues a estos lo quieren lejos. Los museos necesitan del turismo tanto cuanto el turismo necesita de los museos. Y ahí llegamos a una encrucijada, como conciliar las necesidades del turismo con las necesidades del museo?
La respuesta aunque obvia no es sencilla de ejecutar: A través de la planeación conjunta y intercambio de informaciones. Los museos pueden contribuir para transformar las excursiones en una experiencia enriquecedora, ofreciendo visitas diferenciadas para los diferentes grupos de turistas, orientando a los guías de turismo para que puedan montar “el clima” para cuando lleguen los actores en el escenario, etc. y los operadores de turismo pueden contribuir con los museos planeando los horarios de excursión para evitar atascos, retroalimentando los muesos con los resultados de encuestas, etc.
El turismo es, desde siempre, un importante medio de socializar la cultura, y en eso los museos, juegan un papel importantísimo.

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